Condicionamiento pragmático y semántico del marcador de voz media se en el verbo morirse

Laura Margarita Merino Hernández1



Resumen

Este artículo contribuye a la línea de estudios que han analizado el pronombre se en ítems léxicos específicos como subirse, irse, bajarse, entre otros. Desde una perspectiva variacionista, se da evidencia cuantitativa y cualitativa de los factores pragmáticos, semánticos y sociales que condicionan el uso de se en el verbo intransitivo morirse en el español de Monterrey y de la Ciudad de México. También, se analiza el efecto de la frecuencia de ciertas construcciones en la pronominalización de dicho verbo. Se concluye que la forma pronominal es la forma no marcada, lo cual va en contra de lo previamente establecido para otros verbos pronominales variables como salirse (Aaron 2003; Aaron & Torres Cacoullos 2005). El involucramiento del hablante en el discurso, el uso del verbo con un sentido figurado, una muerte natural y un distanciamiento emocional del evento son los factores que mejor predicen el uso de la forma pronominal. También, un análisis basado en el uso revela que en algunos casos morir(se) aparece invariablemente en construcciones fijas, por lo que se demuestra que al menos en dichos casos el uso del se se ha incorporado a la unidad léxica y morirse se analiza como un solo constituyente, lo cual también se ha corroborado en verbos como subirse y bajarse (Torres Cacoullos y Schwenter 2008).

Recibido: 28-09-2017; Revisión recibida: 28-11-2017; Aceptado: 21-06-2018

Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México, 2019

Keywords: middle marker se, morirse, pronominal verbs, fixed expressions.
Palabras clave: marcador de voz media se, morirse, verbos pronominales, expresiones fijas.

1. Introducción

El verbo intransitivo morirse aparece variablemente con o sin el marcador de voz media se y como se observa en el ejemplo (1), esta variación se puede dar en el mismo discurso por el mismo hablante y su presencia o ausencia no altera la realización sintáctica de la oración (Rivas 2011).

  1. (1) a. Mi mamacita murió pues ella sufrió mucho pero nunca les pregunté porque sufrió mucho (PRESEEA Cd. de México, 104)
  2. b. Este ahora verá usted se murieron tres y ahorita vive mi hermano cuatro se murieron y mi hermano J. R. F. y yo cuatro, ocho (PRESEEA Cd. de México, 104)

Clements (2006) documenta que el se puede tener dos efectos, por un lado, puede aumentar la transitividad puesto que su uso convierte al verbo en télico y puntual mientras que al sujeto lo hace más individuado ya que siempre es referencial y definido (dormir vs. dormirse); por otra parte, también puede reducir la transitividad al convertir al sujeto agentivo en experimentador (despertar vs. despertarse). La pronominalización de morirse no encaja en caracterizaciones de verbos como dormirse y despertarse ya que la presencia del clítico en aquel no cambia su lectura y en estos últimos sí lo hace. Como se muestra en los ejemplos de (1), la presencia del clítico no altera la interpretación de morirse de manera evidente. En cuanto al se en morirse se ha argüido que éste puede darse por razones estilísticas, se puede usar cuando ha habido una muerte natural, cuando se le da el valor de agonizar, cuando se usa para denotar un significado figurado o cuando aparece en expresiones fijas (de Baere 1989; Contreras 2004).

Algunas investigaciones sociolingüísticas del uso variable del clítico en otros verbos han incluido aspectos pragmáticos, como la subjetividad y el involucramiento del hablante (Aaron & Torres-Cacoullos 2005, Torres-Cacoullos & Schwenter 2008), como también aspectos sociales según los cuales se ha documentado que las mujeres usan más la forma pronominal en el verbo intransitivo de movimiento salir(se) (Aaron 2004). Torres-Cacoullos & Schwenter (2008) encontraron que, amén de los factores pragmáticos y semánticos, la variabilidad está condicionada por la frecuencia de la coocurrencia de las formas variantes y por el contexto lingüístico (Bybee & Torres-Cacoullos 2008). Es decir, es más probable que el se en los verbos salir(se) y bajar(se) aparezca en construcciones que hacen referencia específica a entrar/salir + vehículo. Teniendo esto en cuenta, el presente estudio busca dar evidencia de que el clítico en morirse está condicionado por factores pragmáticos y semánticos, así como también por factores de la frecuencia de la coocurrencia de éste en construcciones fijas. Esto es, el clítico está perdiendo su función de marcador de voz media, lo cual implica que se analiza como un solo constituyente que se ha incorporado a la unidad léxica.

El apartado dos hace una revisión bibliográfica de la voz media, del clítico se en español, del clítico en el verbo morirse, del efecto de la frecuencia en las construcciones y de los análisis basados en el uso. En este apartado también se especifican las preguntas e hipótesis que guían este estudio. El apartado tres especifica la metodología. Los apartados cuatro y cinco hacen referencia a los resultados y a la discusión respectivamente y por último en el apartado seis se encuentran las conclusiones e ideas para futuros estudios.

2. Revisión bibliográfica

2.1 La voz media

Entre la voz activa y la voz pasiva encontramos la voz media en donde el sujeto se convierte en el experimentador del evento (Azpiazu Torres 2004; Clements 2006, Maldonado, 1999, 2008, 2009; Manney, 2000, Sánchez López, 2016) generando un continuo: sujeto hacedor de la acción (voz activa) > sujeto experimentador (voz media) > sujeto paciente (voz pasiva). La voz media se ha analizado como una clase semántica, como una clase de inflexión morfológica y/o como un caso de alternancia en la transitividad de la oración (Manney 2000: 16). La distinción principal entre los estudios de la voz media se da en que algunos autores la consideran una categoría formal con una realización sintáctica específica, mientras que otros la analizan como una categoría semántica que indica el rol del sujeto en un evento de habla (Kemmer 1993: 1). En este artículo la voz media se toma como una categoría semántica.

En español, la voz media se expresa a través del pronombre se; no obstante, la naturaleza polisémica de este pronombre dificulta el análisis de los verbos en los que ocurre ya que no siempre queda claro cuáles usos corresponden a una interpretación media. La polisemia de los marcadores de voz media también se da en otros idiomas como el danés (Hopper & Traugott 1993) y el griego (Manney 2000). Sin embargo, hay otros idiomas que tienen un marcador exclusivo de voz media como el ruso y el húngaro (Kemmer 1993). A continuación, en el §2.2 se delinean los usos del pronombre se en español.

2.2 El se en español

El clítico átono se tiene varios usos que van desde los anafóricos (reflexivo: Juan se lava y recíproco: Juan y María se aborrecen) hasta los no anafóricos (voz pasiva: Se venden muebles, voz media: Juan se despierta por la mañana, impersonal Se trabaja mucho aquí, telicidad: Juan se durmió, ejemplos tomados de Clements [2006]). Desde una perspectiva funcionalista, Clements (2006) documenta que el se no anafórico tiene dos funciones principales, la de aumentar la transitividad o la de reducirla. Cuando la aumenta, convierte al verbo en télico y puntual mientras que al sujeto lo hace más individuado ya que siempre es referencial y muestra más rasgos de un sujeto individuado1 (“Marta durmió en la casa de su amiga - actividad vs. Marta se durmió en la casa de su amiga - evento télico [Clements 2006: 252]) y según Hopper y Thompson (1980) la telicidad, la puntualidad, la referencialidad y la individuación son componentes que aumentan la transitividad. Cuando el se tiene una función intransitivizadora, se pueden dar tres tipos: el pasivo (inacusativo) se venden muebles, el impersonal se trabaja mucho y el medio (antipasivo) Martina se olvidó de ti (Clements 2006: 238-239). El se pasivo reduce la valencia del verbo ya que solo deja al paciente como el único papel temático; en el impersonal no hay reducción de la valencia, pero el sujeto no está individuado; es decir, es indefinido y no es referencial y, por último, el se medio disminuye la transitividad del verbo ya que reduce la valencia de éste a un solo argumento; esto es, convierte al sujeto animado agentivo en experimentador (Juan se despierta) y al objeto inanimado paciente en sujeto gramatical (se quebró la ventana). Por su parte, Cantero (1978) identifica tres usos pronominales y cinco no pronominales del clítico se. En la primera categoría tenemos los usos oblicuos (se lo doy), reflexivos (se cepilla los dientes) y los recíprocos (ellos se besan). Por lo que corresponde a los usos no pronominales, Cantero (1978) señala el uso pasivo (se escribieron los poemas ayer), el impersonal (se habla francés), el cuasi-reflejo (se burla de mí), el enfático (se murió) y el modificador del significado del verbo (se volvió loca). Es importante señalar que la bibliografía sobre se es abundante y la terminología de cada autor varía, dado que se puede identificar un mismo uso con diferentes términos.

Este trabajo se enfoca en el se del verbo morirse que Maldonado (1999) categoriza como marcador de voz media. La voz establece la relación semántica del verbo con sus argumentos; o sea, indica quién es el agente y quién es el paciente en una oración (Quesada 1997: 43). La voz media en español se da cuando el agente y el paciente son la misma entidad; esto es “el sujeto corresponde al participante que experimenta un proceso que no trasciende a otra entidad” (RAE 2010: 774). Maldonado (2008, 2009) sostiene que la función principal de la voz media es la de resaltar cuán afectado está el experimentador y esto resulta en dos esquemas diferentes, el de focalizar acciones/eventos o el de representar un cambio de estado.

De manera descriptiva, y de acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española (2010), morfológicamente el se pronominaliza el verbo. Hay verbos que requieren un se inherente (despertarse) y hay verbos alternantes como lo es el verbo morir(se). En otras palabras, en los verbos con se inherente éste no es opcional, mientras que en los alternantes sí lo es como lo menciona en su artículo Pérez Vázquez (2002) “el ‘se’ aparentemente opcional no posee ninguna función argumental […] su aparición en la frase no es obligatoria” (193). En algunos contextos la variabilidad del uso del clítico átono se puede deber a factores sintácticos, semánticos y/o estilísticos, mientras que en otros contextos su uso se ha neutralizado (Gómez Torrego 1992), es decir, se han perdido las distinciones funcionales o semánticas (Sankoff 1988: 153; Poplack & Torres Cacoullos 2013: 5). Sintácticamente, el clítico supone un solo argumento o introduce un complemento de régimen (aprovecharse de) y semánticamente el se denota cambios de estado de diferente naturaleza (RAE 2010: 791; Maldonado 2008, 2009).

Los estudios recientes sobre el marcador de voz media se se han enfocado en verbos específicos con el objetivo de dar cuenta de los factores que condicionan su uso. Algunos autores lo analizan desde un punto de vista meramente descriptivo, mientras que otros usan métodos cuantitativos para probar sus hipótesis. En los siguientes párrafos se hace referencia solo a algunos de la basta bibliografía sobre este tema, sin desestimar los que se omiten.

Varios estudios han concluido que el uso del se es la forma marcada ya que la mayoría de los casos de los verbos estudiados aparecen en su forma no pronominal (Aaron 2003; Aaron & Torres Cacoullos 2005). Por ejemplo, Aaron (2003), al analizar el se en ocho verbos (bajarse, caerse, irse, quedarse, regresarse, salirse, subirse y venirse), solamente registró 200 casos pronominales de un total de 837. Esta misma autora y otros autores como de la Mora (2011), Maldonado (2009) y Pérez Vázquez (2002) afirman que el uso del se está condicionado por el contexto en el que se usa. De manera general, son los factores pragmáticos, semánticos, léxicos y gramaticales los que lo condicionan. Específicamente, Aaron (2003) se enfoca el se en los verbos irse y salirse en el español de Nuevo México y registra un efecto de condicionamiento (priming) en donde la presencia del clítico se en dos cláusulas anteriores del discurso aumenta la probabilidad de la realización del clítico en los verbos irse y salirse. También, reporta que el se conlleva un peso pragmático ya que hay más probabilidad de que se realice cuando el referente es el tema del discurso y cuando es parte de la cláusula principal, con pesos probabilísticos de .59 y .54 respectivamente. Aaron (2003: 130-132) concluye que el clítico se usa cuando se quiere enfocar la acción del verbo o para marcarla como inesperada o no deseada, lo cual se ve reflejado en el uso del pretérito, mientras que el uso del subjuntivo/imperativo marca temporalmente la acción o la enfatiza, generalmente por medio de una emoción o deseo del hablante. Ella indica que sus resultados están en consonancia con el marco teórico propuesto por Maldonado (1999) en donde el clítico se ‘usa para enfocar la acción del verbo o para marcarla como no esperada o no deseada’ (Aaron 2003: 132).

Por otra parte, Aaron y Torres Cacoullos (2005) explican el uso del se en salirse por medio de la subjetivización y conjeturan que a mayor subjetividad mayor probabilidad de su uso. La subjetividad se refiere al punto de vista del hablante en el discurso y a una relación cercana del hablante con el referente la cual operacionalizaron de la siguiente manera: a) el verbo en primera persona del singular o en tercera persona, b) una polaridad positiva y c) el verbo en el pasado. En sus datos sobre el español mexicano, demuestran que, en efecto, la subjetividad favorece el uso de se y esto se ve demostrado en los factores predictivos del análisis estadístico en los que la primera persona singular (.68),2 la polaridad afirmativa (.53), los verbos en el pasado (.65) y la relación cercana con el hablante (.62) son los que favorecen la realización del clítico. Además de la subjetividad, las autoras también notan que el se se realiza en el 66% de los casos cuando ocurre con un dativo como en se lastimó… un hueso se le salió aquí, del hombro (p. 616) aumentando así el involucramiento del hablante en el discurso. Sin embargo, el número de casos fue muy bajo 10/15. La subjetivización también ha sido mencionada, implícita o explícitamente, en otros estudios (por ejemplo, Torres Cacoullos & Schwenter 2006; Maldonado 2009), en donde la presencia de un dativo aumenta la naturaleza subjetiva de la oración, lo cual hace que la realización del se sea obligatoria (por ejemplo, A Juan se le murió su papá).

En un análisis similar, Rivas (2011) transfiere los principios de la Hipótesis de la Transitividad de Hopper y Thompson (1980) a un ejercicio estadístico que busca dar evidencia de los factores que condicionan dicha variación en los verbos tragar(se), comer(se), tomar(se) y beber(se) del español peninsular. El análisis de frecuencia no revela una clara inclinación hacia el uso de una forma u otra, puesto que de los 478 casos el 49% se dieron con el se y el 51% sin él. No obstante, los datos que arroja el análisis estadístico muestran que los verbos tragar y comer favorecen la forma pronominal, mientras que tomar y beber la desfavorecen. Del mismo modo, la forma pronominal de cada verbo está reservada a contextos específicos. Por ejemplo, el verbo tomarse aparece con mayor frecuencia en primera y segunda persona, lo cual, según Rivas (2011), indica un mayor involucramiento del hablante en el evento. En cambio, los verbos comerse y tragarse conllevan un sentido de sorpresa o de un evento que va en contra de las expectativas del hablante. El análisis estadístico también da evidencia de que a mayor transitividad mayor es la probabilidad de que estos verbos aparezcan en su forma pronominal. Esto se ve reflejado en su aparición en cláusulas principales, en mandatos y con referentes definidos, factores Rivas atribuye a una alta transitividad. La siguiente sección recuenta detalladamente las explicaciones que se han documentado sobre el se en morirse.

2.3 El se en morirse

El verbo intransitivo de existencia morirse aparece variablemente con o sin el marcador de voz media se. Como ya se mencionó anteriormente en algunos casos el uso del clítico se ha neutralizado mientras que en otros la variabilidad se puede atribuir a factores pragmáticos, sintácticos, semánticos y/o estilísticos. La mayoría de los estudios que hacen mención del verbo morirse lo hacen con ejemplos aislados y sin datos empíricos (Hidalgo Navarro 1995, Contreras 2004, Maldonado 2008, Gómez Torrego 1992). Por ejemplo, Gómez Torrego (1992) afirma que es correcto decir Cervantes murió en 1616 pero no *Cervantes se murió en 1616 y eso es todo lo que menciona al respecto sin proveer evidencia contundente o alguna explicación clara. Sin embargo y usando este tipo de ejemplos aislados, se podría argüir que en algunas variedades como en el español del norte de México (experiencia personal) el uso pronominal sí se permite en casos similares. Debido a la falta de análisis empíricos, el presente estudio da evidencia de los factores que condicionan el uso del pronombre en morirse usando datos del habla natural de dos ciudades de México, Monterrey y la Ciudad de México.

De acuerdo a la RAE (2010: 791), morirse se usa si la muerte no es provocada, es decir, si es una muerte natural. También, se observa que morirse junto con dormirse, caerse e irse denotan un sentido inceptivo o ingresivo, esto es, indican un cambio de estado. Sin embargo, y como se mencionó anteriormente, el uso no pronominal también puede expresar esta misma acepción. Hidalgo Navarro (1995) y Babcock (1970) indican que el clítico se le da un matiz incoativo o inceptivo a la acción y dicen que morirse implica acercarse a la muerte o morir por causas naturales. Al igual que Hidalgo Navarro, Contreras (2004: 100) 3 señala que el uso del clítico en morirse puede ser estilístico porque aparece más en el registro formal; también puede ser léxico en el sentido de que morir puede significar dejar de vivir o morir una muerte violenta “murió de un disparo en el corazón” y no “*se murió de un disparo”. Por otra parte, morirse puede significar agonizar “se está muriendo” o tener una muerte natural “se murió de viejo”. El sentido inceptivo de morirse proviene del aspecto léxico del verbo (logro, télico y puntual), pero éste puede convertirse en una acción durativa al focalizarse una fase del evento que no se ha producido, pero se va a producir. Esto ocurre principalmente cuando se usa en el progresivo ([me] estoy muriendo). No obstante, la presencia del clítico sigue siendo variable.

Desde otro punto de vista, Maldonado (1999, 2008) expresa que morir se ve objetivamente como una construcción absoluta, es decir, procesos que no requieren ningún tipo de energía, e implica una muerte esperada, biológica y natural como se observa en “Don Nico murió suavemente, se quedó dormido y ya no despertó” (Maldonado 2008: 184), mientras que morirse conlleva una acción que va contra nuestras expectativas y que “implica un alto nivel de accidentalidad” (Maldonado 1999:385) como se observa en “Don Nico se murió sin que su hijo pudiera hablar con él” (Maldonado 2008:184). También, este mismo autor propone que morirse indica un momento crucial en un cambio de estado y que el clítico le da una fuerza dinámica y energética al evento lo cual se ve reflejado en la brusquedad y lo inesperado del evento. Maldonado (1999) hace hincapié en que el se en verbos como morirse se ha “pragmaticalizado” ya que su uso “interviene en forma fundamental la manera en que el evento es conceptualizado” (Maldonado 1999: 398). El análisis de Maldonado con respecto al uso del se sirve como punto de partida, sin embargo y al igual que los estudios previamente mencionados, sus observaciones son meramente especulativas ya que no presenta evidencia empírica que las compruebe.

En cuanto al análisis de morir frente a morirse, consideraremos lo postulado por dos autores que se han enfocado en este verbo. Primero, el análisis de de Baere (1989) se enfoca completamente en la distinción entre morir y morirse. De Baere hizo un análisis de corpus escrito en el que analiza novelas, obras de teatro, ensayos-prensa y lengua hablada simulada en donde investigó (1) el nivel discursivo en el que observó si la pronominalización del clítico se daba en discurso oral o escrito y si ésta se daba en estilo directo, indirecto o indirecto libre; (2) la persona gramatical en la que estaba conjugada el verbo; (3) el estatuto ontológico del regente, es decir, si el referente era animado o inanimado; (4) el tipo de muerte, violenta (guerra, crimen, duelo, tortura, ejecución, suicidio o accidente) o natural (enfermedad, vejez o figurada) y (5) la presencia o ausencia de un complemento preposicional o un complemento directo. De Baere indica que los contextos que favorecen la forma pronominal son la presencia de un objeto indirecto o un complemento preposicional introducido por de, una muerte natural, la conjugación en primera o segunda persona, los referentes animados (en oposición a los referentes inanimados que mueren de manera figurada) y el registro oral. Esto no quiere decir que la forma pronominal ocurra categóricamente en estos contextos, sino que solamente se trata de tendencias. Concluye que estos resultados pueden agruparse en tres categorías principales que condicionan el uso pronominal: el registro, el tipo de muerte y la presencia de un objeto indirecto.

DeMello (1997) es el segundo autor que estudia el verbo morirse, pero lo hace en el español hablado de 11 ciudades hispanohablantes (Bogotá, Buenos Aires, Caracas, La Habana, La Paz, Lima, Madrid, Ciudad de México, San Juan, Santiago y Sevilla). En su análisis señala que morir es la forma más usada, no obstante, un análisis más detallado indica que la distribución de los datos varía según la región. Por ejemplo, en la Ciudad de México, Caracas y Madrid se prefiere la forma pronominal, mientras que en el resto de las ciudades se opta por la forma no pronominal. DeMello observa que los usos de este verbo en sentido figurado ocurren mayormente con el pronombre. Asimismo, no obtiene evidencia contundente que relacione ninguna forma con una muerte violenta o no natural. Tampoco corrobora una relación del pronombre con una denotación afectiva (medida por el uso de pronombres definidos, sujeto singular y una relación cercana con el hablante). Sin embargo, no se descarta el uso pronominal con un sentido afectivo ya que éste se emplea con más frecuencia cuando se habla de la muerte de uno mismo y cuando se reporta la muerte de algún personaje público que tuvo algún tipo de impacto en la vida del hablante. De igual forma, el uso de morirse con el sentido de ‘acercarse a la muerte’ se corrobora en su empleo con el gerundio en perífrasis progresivas. Finalmente, y con respecto al español de la Ciudad de México, se refuta la idea de que morirse se usa en el habla culta y morir en el habla coloquial dado que la forma pronominal predomina en el habla culta, mientras que en el habla coloquial las dos formas tienen una frecuencia similar. Ahora bien, ningún estudio ha analizado el se en morirse desde una perspectiva variacionista y el presente estudio contribuye a la línea de estudios que intentan explicar los factores que condicionan el uso del pronombre se en los verbos que aparecen variablemente con o sin él.

2.4 Construcciones y la gramática basada en el uso

El modelo lingüístico basado en el uso concibe la gramática como la organización cognitiva de la experiencia de los hablantes con el idioma, es decir, la frecuencia del uso de ciertas construcciones tiene un impacto en la representación mental de los hablantes (Bybee 2006, 2009). Bybee & Thompson (1997) proponen tres efectos principales que tiene la frecuencia en la sintaxis: el efecto de reducción, el de conservación y el de tipo. El efecto de reducción se da en los casos de alta frecuencia y puede resultar en cambios fonéticos, sintácticos o semánticos. Cabe aclarar que los cambios fonéticos y los sintácticos/semánticos se ven afectados de manera diferente y esta sección se enfoca en estos últimos. La alta frecuencia también resulta en la automatización de procesamiento en el cual secuencias de palabras altamente frecuentes se procesan como segmentos léxicos (chunks) lo cual lleva a la pérdida de la estructura interna de los constituyentes. Por último, otra característica del efecto reductor es el que resulta en un blanqueamiento semántico.4 Una de las hipótesis de este estudio es que únicamente en algunas construcciones fijas morirse se procesa como un segmento léxico en el que el pronombre ha ido perdiendo su valor semántico y/o pragmático.

El efecto de conservación se debe a la fuerza léxica o la consolidación de una palabra o frase específica (Bybee & Thompson 1997:380), lo cual indica que entre más se use una palabra/frase es más accesible y más difícil de reemplazar y/o modificar. El último efecto resulta de la frecuencia de tipo que se refiere al número de veces que un ítem léxico puede ser sustituido en una construcción; entre más ítems léxicos se puedan sustituir mayor va a ser su productividad y la construcción se podrá asociar con una categoría más general y no solamente con un ítem léxico específico (384). Uno de los objetivos de este estudio es dar evidencia de si en efecto en algunas construcciones morirse se procesa como un segmento léxico que poco a poco ha ido perdiendo su valor semántico y/o pragmático y que la frecuencia de tipo es uno de los factores principales que condicionan el uso del clítico en morirse como se ve en construcciones como morirse + preposición (morirse de sueño), morirse - preposición (morir ahogado)

Específicamente, las construcciones son representaciones cognitivas de secuencias de morfemas y/o palabras esquemáticas y convencionalizadas (Bybee 2006) que son pares de forma-función que incluyen expresiones prefabricadas, expresiones idiomáticas y patrones lingüísticos a nivel de la frase (Goldberg 2003; Goldberg & Suttle 2010). Algunas construcciones se componen de ejemplares, es decir, de palabras o frases que son similares y que se almacenan juntas en una misma representación cognitiva, por ejemplo, quedarse + tranquilo, quieto, inmóvil (Bybee 2006: 718). En el modelo basado en ejemplares, cada ejemplar se registra en la memoria del hablante, si ya había un caso de este ejemplar en la memoria se “mapea” a este mismo y lo refuerza y si no es similar a ningún ejemplar se crea un ejemplar nuevo cerca de otros ejemplares similares resultando en una nube o agrupación (cluster) de ejemplares (Bybee & Torres Cacoullos 2008: 400). La repetición de ciertas construcciones puede resultar en tres efectos dependiendo de su grado de frecuencia: la baja frecuencia resulta en convencionalización, la mediana frecuencia resulta en una construcción nueva con sus propias categorías y la alta frecuencia extrema resulta en la gramaticalización de una palabra/frase (i.e. ir + a). A manera de resumen, y de acuerdo a Bybee & Torres Cacoullos (2008), las construcciones son pares de forma/significado que se derivan del uso y éstas representan contextos específicos de uso léxico, social y pragmático (409).

Torres Cacoullos & Schwenter (2008) dan evidencia del efecto de las construcciones en el uso del marcador de voz media se en los verbos subirse y bajarse y afirman que los factores pragmáticos y semánticos que condicionan su uso son: un enfoque en el momento de cambio de estado, un uso en primer plano (foregrounding) de la situación, la topicalidad del sujeto y el involucramiento del hablante. Aparte de estos factores, ellos señalan que es más probable que el clítico se realice cuando ocurre en la construcción con el sentido de entrar/bajar de un vehículo con un peso probabilístico de .78. Además, sus datos revelan que el se también se usa en otras frases convencionalizadas como subirse a la cabeza o subírsele la parra. Del mismo modo, observan que la falta de realización del clítico se da en otras expresiones convencionalizadas como bajar la regla o subir/bajar + sentido monetario. Sin embargo, el efecto de ciertas construcciones no es categórico ya que todavía se ve variabilidad en éstas, pero esta variabilidad es sistemática. Como se observa en Torres Cacoullos & Schwenter (2008), las construcciones lingüísticas se manifiestan en un continuo que va desde expresiones fijas hasta expresiones productivas en donde dicha productividad puede variar según la generalidad semántica y el número de tipos que puedan ocupar esa posición (Bybee & Torres Cacoullos 2009).

El presente estudio supone que habrá factores lingüísticos gramaticales, pragmáticos y semánticos, como también extralingüísticos: edad, sexo y nivel de escolaridad, que condicionan el uso del clítico. Sin embargo, también se verá un resultado similar al de Torres Cacoullos y Schwenter (2008) en donde el uso del se se dará en un continuo de expresiones fijas hasta expresiones más productivas como morirse + preposición. De acuerdo con los resultados de las investigaciones mencionadas en este apartado se plantea la siguiente pregunta de investigación con las siguientes hipótesis:

  1. ¿Cuáles son los factores lingüísticos y extralingüísticos que condicionan el uso del se en morirse?
    1. Si el se está condicionado únicamente por factores lingüísticos lo que lo condiciona será i) la definitud del referente, ii) referentes animados, iii) referentes que son el tema del discurso, iv) un sentido figurado de la muerte, vi) una muerte natural y vii) la frecuencia de tipo.
    2. En cuanto a los factores extralingüísticos, se predice que las mujeres, al igual que en Aaron (2004), y los jóvenes favorecerán el uso de la forma pronominal lo cual indicará un cambio en progreso.

3. Metodología

3.1 El corpus

Los datos del presente estudio provienen de 108 entrevistas sociolingüísticas del Corpus sociolingüístico de la Ciudad de México-PRESEEA (Martín Butragueño y Lastra, 2011) y 108 entrevistas del Corpus Monterrey-PRESEEA (Rodríguez Alfano et al. 2010) y juntos conforman un total de 216 informantes. Los participantes fueron divididos de acuerdo a su sexo (hombre o mujer), nivel de escolaridad (bajo-8 años de instrucción, medio-preparatoria, alto-carrera terminada) y grupo etario (20-34, 35-54 y mayores de 55).

3.2. Análisis y codificación

La variable dependiente de este estudio es la presencia o ausencia del marcador de voz media se y el valor de aplicación es la presencia del se. Solo se incluyeron en el análisis estadístico aquellos casos en los que estaba claro el uso de morirse. Por ejemplo, se excluyeron casos como … tú no tienes por qué morirla, tengo la carta de la muerte frente a mí… en donde la presencia del clítico la oscurece el significado de lo que quiere decir el informante. También se excluyó la segunda instancia de los casos que eran una repetición de lo previamente dicho como en …y pues mucha gente murió/ mucha gente murió pero también… Por último y como se observa en el ejemplo (2) se excluyó la expresión idiomática ahí muere ‘ya fue suficiente’ ya que aparece de manera categórica con la forma no pronominal, lo cual hace que no forme parte del ámbito de la variación.

(2) Párale ya no quiero pelearme contigo porque vamos a salir mal le hablo a su mamá entiéndete con tu madre y mejor ahí muere (PRESEEA Cd. de México, 16)

Una vez que se extrajeron todos los casos se codificaron de acuerdo a cinco variables semánticas (definitud, animacidad, significado literal o figurado, muerte natural o violenta y polaridad), cuatro variables morfosintácticas (presencia de un dativo, tiempo verbal, persona gramatical), una pragmática (topicalidad) y tres variables sociales (edad, sexo y nivel de escolaridad) que se explican a continuación.

  1. Definitud del referente - En esta variable, se adaptó la escala de Givón (1979) que mide el grado de definitud: Pronombre personal > nombre propio > específico > no específico (genérico). La hipótesis es que entre más definido es el referente más cercano al hablante será y habrá mayor probabilidad del uso del se en morirse ya que significaría una mayor cercanía del hablante con el referente, lo cual estaría en línea con el argumento por Aaron & Torres Cacoullos (2005), donde se establece que a mayor cercanía mayor probabilidad del uso del pronombre.
  2. Animacidad - Este grupo de factores se midió de manera binaria: animado > inanimado. Al codificar los datos se notó que había referentes inanimados y que éstos aparecían mayormente sin el pronombre se, razón por la cual se incluyó esta variable en el análisis.
  3. Topicalidad del referente - Se analizó la topicalidad usando la distancia referencial de Givón (1983). Esta variable se midió de manera continua en donde se asignó un valor de 0 si el referente no había sido mencionado (3), un valor de 1 si había sido mencionado en la cláusula anterior (4), un valor de 2 si había sido mencionado en dos cláusulas anteriores y así sucesivamente hasta llegar a 10 o más cláusulas. Esta variable se incluyó con el propósito de confirmar lo establecido por Aaron (2005) y Torres Cacoullos & Schwenter (2008), en donde a mayor topicalidad mayor probabilidad del uso del se.(3) …y era una gira padrísima porque era pagada por la Nissan y en unos este súper hoteles y íbamos a hacer una gira en hoteles y no sé qué tanto se muere Hirohito y el país pues cierra fronteras y todo porque están de luto… (PRESEEA Ciudad de México, 24)(4) entonces ahí ya están contaminando el río ya están contaminando los peces se mueren los peces y todo esa agua también se filtra a la tierra… (PRESEEA Ciudad de México, 64)
  4. Significado literal o figurado - esta variable fue binaria en donde simplemente se codificó si el referente se murió literalmente (dejó de vivir para los referentes animados y dejó de funcionar para los referentes no animados) o si simplemente fue una expresión en sentido figurado como morirse de risa. Esta variable predice que si el referente muere figuradamente el verbo aparecerá mayormente en su forma pronominal, mientras que si muere literalmente habrá más variación en su uso y ésta estará condicionada por otros factores como la topicalidad o la definitud.
  5. Muerte violenta, natural o indeterminada - Esta variable busca corroborar lo propuesto por estudios previos que dicen que cuando se hace referencia a una muerte natural se usa la forma pronominal y se codificó usando el criterio de de Baere (1989): muerte natural (enfermedad, vejez) y muerte violenta (guerra, crimen, duelo, tortura, ejecución, suicidio o accidente). Sin embargo, en una gran parte de los casos no fue posible determinar el tipo de muerte ya que solo se mencionaba que alguien había muerto sin especificar cómo (véase ejemplo 5), estos casos se codificaron como muerte indeterminada. (5) hasta después bueno pasó. pasa el tiempo a los dos años muere mi mamá ya la niña ya tenía dos años pero antes de eso ya la niña corría ya venía ya iba y la empezaron a querer demasiado… (PRESEEA Cd. de México, 106)
  6. Frecuencia del contexto lingüístico- Esta variable se incluyó con la finalidad de determinar si el verbo morirse muestra un comportamiento similar al encontrado por Torres Cacoullos & Schwenter (2008) en los verbos subirse y bajarse en donde la variabilidad está condicionada por la frecuencia de la coocurrencia de las formas variables y por el contexto lingüístico. Es decir, se busca evaluar si la frecuencia de tipo, por ejemplo, morirse + preposición, como se observa en el ejemplo (6), es un factor que condiciona dicha variabilidad. (6) Pero muy pequeña vine aquí eh mm pues él dice que se muere de ¡miedo! porque va a inaugurar trae su ¡pachita! (PRESEEA Cd. de México, 36).Las variantes de esta variable se determinaron ad hoc e incluyen los contextos lingüísticos de los que va seguido el verbo morirse en los datos: nada, preposición, conjunción, adverbio, pronombre, adjetivo, frase nominal, verbo e interjección.
  7. Presencia de un dativo - Esta variable busca corroborar los datos de Aaron & Torres Cacoullos (2005) y los de de Baere (1989) en los que establecen que la presencia de un dativo aumenta la probabilidad del uso del se.
  8. Persona gramatical - Se codificó la persona gramatical a fin de confirmar lo encontrado por de Baere (1989) en donde la conjugación en primera o segunda persona favorece la forma pronominal. Las variantes de esta variable son: primera persona singular/plural, segunda persona singular/plural, tercera persona singular/plural.
  9. Tiempo verbal - Esta variable busca establecer si la forma pronominal de morirse se ve afectada por el tiempo verbal como se demuestra en los datos de Aaron (2003) y Aaron & Torres Cacoullos (2005) en donde documentan que el pretérito favorece el uso del se, lo cual enfatiza la acción. Los niveles de esta variable fueron los siguientes: presente de indicativo, presente de subjuntivo, presente progresivo, pretérito, imperfecto, futuro morfológico, futuro perifrástico, infinitivo, pluscuamperfecto, imperfecto de subjuntivo, gerundio, imperativo, condicional y pluscuamperfecto de subjuntivo.
  10. Polaridad - La polaridad se midió de manera binaria, positiva o negativa, y explora la posibilidad de que una polaridad positiva condicione el uso de la forma pronominal como ocurre en los datos de Aaron & Torres Cacoullos (2005).

También se codificaron las siguientes variables extralingüísticas:

  1. Sexo - Los informantes se agruparon de acuerdo a su sexo biológico, hombre (108 informantes) o mujer (108 informantes).
  2. Edad - Los hablantes se dividieron en tres grupos etarios que resultaron en un total de 72 informantes de entre 20 y 34 años de edad, 72 de entre 35 y 54 y 72 mayores de 55.
  3. Nivel de escolaridad - Se midió el nivel de escolaridad y se obtuvieron tres grupos (bajo-primaria/secundaria, medio-preparatoria, alto-universidad) con un total de 72 informantes por grupo.

Los datos se sometieron a una regresión logística multivariada usando el paquete estadístico Rbrul (Johnson 2015) lo cual permitió obtener los factores que significativamente condicionan el uso del se en morirse. No obstante, antes de llegar a los resultados estadísticamente significativos, primero se hicieron una serie de tabulaciones cruzadas y corridas preliminares en Rbrul con el objetivo de determinar si había casos categóricos y/o interacciones entre las variables. Se encontró que, en efecto, había una serie de interacciones que llevaron a eliminar distintas variables del análisis estadístico. Primero, se encontró una interacción entre animacidad, persona gramatical y tiempo verbal por lo que se decidió eliminar animacidad del análisis ya que solamente había 16 casos en los que el referente era inanimado (7-9) y éstos únicamente se dieron en tercera persona singular y plural (7) y (9). En cuanto al tiempo verbal, la mayoría se dieron en el presente de indicativo (7-8)

(7) habrá mucha como otra que el ochenta por ciento pues que no quiere titularse o que no le importa ¿no? pero además si la universidad se muere el país qué hace o sea la universidad educa al país (PRESEEA Ciudad de México, 38)
(8) y el sol muere todos los días y renace otra vez y va al inframundo y lucha con las fuerzas este malévolas… (PRESEEA Ciudad de México, 26)
(9) pero sí sé que se murieron muchos arbolitos y ya grandes como de cinco o seis metros (PRESEEA Ciudad de México, 49)

También hubo una interacción entre persona gramatical y tiempo verbal lo cual llevó a la eliminación de la persona gramatical del análisis ya que, debido a la naturaleza del idioma, no había una representatividad uniforme de los tiempos verbales en todas las formas verbales. Por ejemplo, únicamente se dieron siete casos en la forma de nosotros como se observa en el ejemplo (10) y más de la mitad de los casos 463/557 se dieron en tercera persona singular o plural.

(10) entonces ya nos moríamos de la risa ahí/ nada más// viéndolos y viéndonos nosotros no pue (PRESEEA Ciudad de México, 7)

Cabe mencionar que, con respecto a la polaridad, solamente hubo 5 casos, de 557 con polaridad negativa. Se excluyó esta variable del análisis estadístico debido a que morirse en los corpora de este estudio aparece casi categóricamente en contextos afirmativos. Por último, la variable topicalidad se categorizó de nuevo de manera binaria en donde una alta topicalidad incluye una mención del referente en siete o más cláusulas y una baja topicalidad incluye una mención en seis o menos cláusulas. Esta agrupación se llevó a cabo debido a la baja representatividad de casos en algunas cláusulas, es decir, la mayoría de los casos estaban conglomerados en una alta topicalidad (siete, ocho, nueve y diez cláusulas) o en una baja topicalidad (de cero a tres cláusulas), por último, la baja representatividad en cuatro, cinco y seis cláusulas resultó en la agrupación de éstas con la baja topicalidad. La siguiente sección detalla los resultados del análisis estadístico seguida por una discusión de éstos mismos.

4. Resultados

Esta sección detalla los resultados del análisis estadístico al que se sometieron los 557 casos del verbo morirse, de los cuales 335 aparecen con la forma pronominal y 222 en la forma no pronominal. Se hicieron varias corridas estadísticas en el programa Rbrul. Primero, y para garantizar la homogeneidad de los datos de los dos corpora, se hizo una corrida con la variable corpus; ésta no arrojó resultados significativos, lo cual atesta la uniformidad de los hablantes de las dos ciudades mexicanas. Después de esto, se prosiguió a una segunda y tercera corrida en donde las variables lingüísticas y las extralingüísticas se sometieron a dos análisis separados, debido a que se comportan de manera diferente (Tagliamonte 2012). Los Cuadros 1 y 2 muestran las variables lingüísticas y extralingüísticas, respectivamente, que resultaron estadísticamente significativas. La primera columna indica la variable y sus variantes. En las columnas dos y tres se observa el peso probabilístico y los logodds respectivamente que indican si una variante favorece o no el uso pronominal de morirse, un peso probabilístico de más de .50 favorece el uso del se, mientras que un logodds positivo más cercano a 1.0 lo favorece (en este estudió se hará referencia únicamente al peso probabilístico). La cuarta columna indica el porcentaje de uso de la forma pronominal de acuerdo al número total de usos en esa variante, mientras que la última columna muestra el número total de casos de la forma pronominal con respecto al número de casos de esa variante. Los factores que favorecen la forma pronominal están ordenados de acuerdo a la magnitud calculada por el rango. Es decir, entre más alto el rango más fuerte es el factor predictivo.

Cuadro 1.

Variables lingüísticas que favorecen la forma pronominal de morirse


Input .601
AIC 650.505
Total de casos 557
Peso Logodds % N
Presencia de otro pronombre
Presencia .80 1.323 94.6 35/37
Ausencia .21 -1.323 57.7 300/520
Rango 59
Definitud
Genérico .74 1.069 72.3 73/101
Sujeto nulo .62 0.474 70.7 140/198
Específico .46 -0.139 49.5 106/214
Pronombre personal .20 -1.404 36.4 16/44
Rango 54
Topicalidad
Alta .65 0.633 76.2 96/126
Baja .35 -0.633 55.5 239/431
Rango 30
Significado semántico
Figurado .64 0.664 84.3 43/51
Literal .36 -0.664 57.7 292/506
Rango 28
Muerte violenta o natural
Natural .62 0.491 69.1 65/94
No se sabe .53 0.132 60.4 230/381
Violenta .36 -0.623 48.8 40/82
Rango 26

El predictor más fuerte fue la presencia de otro pronombre con un rango de 59 y un peso de .80. Sin embargo, se puede observar que el número de casos en los que aparece otro pronombre es muy bajo, 37 casos en total, 35 de los cuales aparecen con la forma pronominal. Los 35 casos con se aparecen con un dativo como, de manera que la ausencia del se resultaría agramatical (*le murió su hijo ahí…).

(11) Tuvimos un episodio triste con un conocido se le murió su hijo ahí en el hospital (PRESEEA Cd. de México, 50)

Las variables restantes que condicionan el uso de la forma pronominal son de carácter semántico y pragmático. La definitud es el segundo factor con mayor fuerza predictiva con un rango de 54, en el que los referentes genéricos (12) y los referentes no expresados (sujeto nulo) (13) son los que favorecen el uso de la forma pronominal con pesos de .74 y .62 respectivamente mientras que los referentes específicos (.46) y los expresados por medio de un pronombre personal (.20) lo desfavorecen.

(12) entonces pues ahí está el problema ¿no? y lo vemos fíjate lo vemos eh con todo el personal que está trabajando en lugares donde la gente se está muriendo constantemente terapias intensivas hospitales por ejemplo oncología donde van pacientes ya en etapas terminales… (PRESEEA Cd. de México, 20)
(13) sí y la comida del pollo o lo que comiéramos pollo carne así en a mediodía con pan con pan francés ¿no? como francés de aquí yo los primeros días no agarraba pan yo dije ¡ay pero guácala! pan con pollo o cosas así dije no no no no pero luego ya (Ø)me andaba muriendo de hambre… (PRESEEA Monterrey, 32)

La alta topicalidad (.65) al igual que un significado figurado (.64), ejemplo (14), favorecen la presencia del se. Por último, se puede observar que una muerte natural (.62) favorece la realización de la forma pronominal.

(14) entonces ya nos moríamos de la risa ahí nada más viéndolos y viéndonos nosotros (PRESEEA Cd. de México, 7)

En el Cuadro 2 se observa que las variables extralingüísticas que resultaron significativas fueron la edad y el nivel de escolaridad con rangos de 27 y 20 respectivamente mientras que el factor sexo fue el único que no resultó significativo. En cuanto al nivel de escolaridad, el nivel medio favorece la forma pronominal (.64), el nivel alto no tiene un impacto su realización (.50), mientras que el nivel bajo la desfavorece (.37). Con respecto a la edad, son los jóvenes y los de mediana edad los que favorecen el uso del se mientras que los de edad avanzada lo desfavorecen.

Cuadro 2.

Variables extralingüísticas que favorecen la forma pronominal de morirse


Input .641
AIC 713.609
Total de casos 557
Peso Logodds % N
Nivel de escolaridad
Medio .64 .573 66.5 127/191
Alto .50 -0.019 64.9 122/188
Bajo .37 -0.554 48.3 86/178
Rango 27
Edad
Jóvenes .59 0.364 70.6 89/126
De mediana edad .52 0.094 65 104/160
De edad avanzada .39 -0.458 52.4 142/271
Rango 20

En la siguiente sección se responde la pregunta de investigación planteada en este estudio y también se discuten los resultados haciendo un paralelo con la literatura previa.

5. Discusión

El presente estudio tenía como objetivo establecer los factores lingüísticos y extralingüísticos que condicionan el uso de la forma pronominal del verbo morirse. El 60% (335/557) de los casos se dio con el clítico se lo cual podría ser un indicador de que la forma no marcada es la forma pronominal. Esto va en contra de lo previamente establecido por Aaron (2003) y Aaron & Torres Cacoullos (2005) que documentaron que la forma marcada en verbos como salirse, irse, bajarse, entre otros es la pronominal. Cabe mencionar que estos estudios no incluyen el verbo morirse en su análisis, lo cual podría indicar que cada verbo se comporta de una manera diferente dependiendo de su propia naturaleza. Por ejemplo, es plausible que la exclusividad de referentes animados que aparecen con este verbo condicione la forma marcada. Sin embargo, se tendría que hacer una investigación con verbos de la misma categoría semántica para corroborar esta observación.

Como se pudo observar en el apartado anterior, la combinación de los factores sintácticos, semánticos y pragmáticos parece tener un mayor valor explicativo de la realización de la forma pronominal. La presencia de otro pronombre fue el factor con un rango mayor, corroborando lo propuesto por de Baere (1989) y Aaron & Torres Cacoullos (2005). De Baere (1989) señala que la presencia de otro clítico condiciona la realización categórica de la forma pronominal y lo atribuye a su estatus como construcción fija (pg. 48) y, como se mencionó anteriormente, el dativo hace obligatoria la presencia del se. También, el alto rango en el análisis estadístico de la presencia de un dativo demuestra un mayor grado de subjetivización como lo proponen Aaron & Torres Cacoullos (2005) y Torres Cacoullos & Schwenter (2008) donde la presencia de otro pronombre implica que el hablante está más involucrado en el discurso. La subjetividad se define como “el mecanismo por el cual el significado codifica o externaliza las perspectivas y actitudes del hablante/escritor restringidas por el mundo comunicativo del evento de habla, y no por las características del ‘mundo real’ del evento o situación al que se refiere” (Traugott 2003: 126, mi traducción). En el caso de morirse una oración del tipo Se me murió mi papá externaliza la actitud del hablante hacia lo dicho, en donde se le podría atribuir un mayor apego al referente por parte del sujeto. En los siguientes ejemplos podemos observar el uso de la forma no pronominal con el mismo referente papá. En el ejemplo (15) se observa como el hablante habla del papá de alguien más por lo que el nivel de subjetividad e involucramiento del hablante es menor la ausencia del se. Por otra parte, en el ejemplo (16) la informante habla de su papá, por tanto, la subjetividad y el involucramiento aumentan y la presencia del se se hace evidente. En ambos casos se trata la muerte real y objetiva del papá de dos personas, aunque es cuando se habla del papá del hablante cuando se da la forma pronominal acompañada de un dativo, señalándole al interlocutor la subjetividad e involucramiento del evento de habla.

(15) no ni murió el papá murió la mamá el papá no murió entonces llegaron aquí por vía helicóptero al hospital… (PRESEEA Ciudad de México, 15
(16) o nació mi hijo en octubre y mi papá se me murió en setenta y nueve en setenta y nueve tenía tres años mi hija y un año mi hijo cuando mi papá faltó y ya… (PRESEEA Ciudad de México, 59)

Cabe resaltar que dichas construcciones con dativo están completamente gramaticalizadas por lo que la ausencia del se resultaría en una oración agramatical.

En cuanto a la topicalidad, la realización de morirse con un sujeto nulo (.60) indica que el hablante sí está involucrado en el discurso ya que el sujeto nulo es un indicador de topicalidad (en español a mayor topicalidad mayor probabilidad de que el sujeto sea nulo, véase Torres Cacoullos & Schwenter [2008]) y vemos que la alta topicalidad también favorece (.65) el uso de la forma pronominal. El no tener que mencionar al referente (sujeto nulo) indica que el hablante está seguro de que el interlocutor puede extraerlo del discurso, lo anterior garantiza la realización exitosa del intercambio comunicativo. La significatividad de la alta topicalidad del referente también corrobora la idea de que el clítico tiene una función pragmática (Aaron 2003, Torres Cacoullos & Schwenter 2008), en donde si el referente es el tema del discurso el verbo favorecerá la forma pronominal.

Otro factor que también midió el involucramiento del hablante en el discurso fue la definitud y los resultados son contradictorios. Se observa que cuando el referente es genérico existe una mayor probabilidad de que morirse se realice en su forma pronominal, lo cual va en contra de la teoría del involucramiento del hablante con el discurso que postula que a mayor definitud mayor involucramiento. La hipótesis era que el hablante presentaría una relación más cercana con los referentes definidos que con los genéricos, esto resultaría en el uso de la forma pronominal. No obstante, fue en los referentes genéricos en los que predominó la forma pronominal. Según autores como Aaron (2003), Rivas (2011), Maldonado (2008) y Aaron y Torres Cacoullos (2005), el se en algunos verbos como salirse se usa para marcar los usos no canónicos de estos verbos o usos que van en contra de nuestras expectativas. Se podría argüir que los referentes canónicos del verbo morirse son entidades definidas ya que uno suele hablar de la muerte de sus seres más cercanos o de personas que conoce. Ahora bien, el uso de la forma pronominal podría señalar la presencia de un referente marcado, que en este caso sería genérico. En el siguiente párrafo se detalla aún más esta idea.

Otro factor que condiciona la pronominalización de morirse, y que no había sido documentado de manera empírica en la literatura previa, es el uso del verbo con un sentido figurado en donde el 84% (43/51) de estos casos se realizan con el clítico. Esto también se podría relacionar con el uso del se en oraciones con un sentido figurado en construcciones fijas como morirse de hambre, más adelante se detalla el posible efecto de la frecuencia de las construcciones fijas en la realización de la forma pronominal. El uso de la forma pronominal en construcciones con sentido figurado se asemeja a los resultados de otros verbos variables de ingestión y movimiento5 (por ejemplo, Aaron y Torres Cacoullos 2005; De la Mora 2011; Rivas 2011). Como señalan Aaron y Torres Cacoullos (2005: 628) el uso del se en salirse es una extensión de “human referents going against a natural order of events” ‘referentes humanos que van en contra del orden natural de algún evento’. En estos estudios, los usos metafóricos y no canónicos se suelen marcar con la partícula se, lo cual apoya la idea de que una de las funciones pragmáticas del se es la de marcar desviaciones de la norma. En el caso de morirse, esto se ve confirmado en la presencia de la forma pronominal en el 84.3% de los casos en sentido figurado.

Una muerte natural también favorece la presencia del se lo cual está en consonancia con lo propuesto por la RAE, Hidalgo Navarro (1995), Babcock (1970) y Contreras (2004), pero en contra de lo dicho por Maldonado (1999, 2008). Cabe señalar, que en un 68% (381/557) de los casos no se pudo determinar el tipo de muerte, factor que también favorece (.53) la forma pronominal. La falta de especificación del tipo de muerte se podría relacionar con los referentes genéricos y se podría atribuir a un distanciamiento emocional del evento (la muerte). Dicho de otra forma, los referentes genéricos y la falta de especificidad del tipo de muerte podrían indicar un desapego emocional del hablante con el referente muerto. Este alejamiento podría ser por motivos de tiempo, por ejemplo, la muerte ocurrió en un pasado no muy cercano o no ha ocurrido aún, o por motivos emocionales en los que el hablante no tiene/tenía una relación cercana con el referente. Sin embargo, se tendrían que abordar los datos de manera cualitativa a fin de corroborarlo.

Por último, las variables extralingüísticas que resultaron significativas fueron el nivel de escolaridad y la edad, en donde el nivel de escolaridad medio y los jóvenes y adultos de mediana edad son los que favorecen el uso de la forma pronominal. El sexo no fue un factor significativo lo cual difiere de lo encontrado por Aaron (2004) en su estudio del verbo intransitivo de movimiento salirse en el español mexicano en donde las mujeres favorecen el uso de la forma pronominal. Aunque generalmente un cambio en progreso se ve favorecido por los jóvenes y las mujeres (Díaz Campos 2014), en el caso de morirse se podría argüir que se está iniciando un cambio ya que los jóvenes favorecen la forma pronominal.

Como se mencionó anteriormente, ni el tiempo verbal ni la frecuencia del contexto lingüístico fueron factores significativos lo cual nos lleva a rechazar la idea de que el pretérito condicione el uso de la forma pronominal que en sí significaría un uso enfático y/o subjetivo (Aaron & Torres Cacoullos 2005). Sin embargo, la hipótesis de que a mayor subjetividad mayor probabilidad del uso del se en morirse se ve parcialmente confirmada por su uso en contextos con un dativo. También, se rechaza la idea de que la frecuencia del contexto lingüístico es un factor que condicione el uso del se, esto va en contra de lo encontrado por otros autores en otros verbos pronominales variables como subirse y bajarse (Torres Cacoullos & Schwenter 2008).

Empero, autores como Erker y Guy (2012) observan que la frecuencia no es un factor que tenga un efecto por sí sola, sino que su efecto resulta de su interacción con las demás variables. Por esta razón, al revisar la distribución de los datos de la variable frecuencia del contexto lingüístico (Cuadro 3) y al hacer un análisis más cualitativo de las variantes, se pueden observar varios patrones que podrían ser indicadores de que en algunos casos el se se da en construcciones fijas en donde se ha perdido su función semántica/pragmática, esto es, se ha incorporado a la unidad léxica de morirse. Primero, se observa que cuando morirse no va seguido de nada, es decir, está al final de un enunciado/unidad de pensamiento, la presencia del se se da en el 74% de los casos.

Cuadro 3.

Distribución de las variantes de la variable frecuencia de tipo


Presencia (%) Ausencia (%) Número de casos % total
Nada 74 (74%) 26 (26%) 100 18
Preposición 59 (56.2%) 46 (43.8%) 105 18.9
Conjunción 61 (57.5%) 45 (42.5%) 106 19
Adverbio 26 (55.3%) 21 (44.7%) 47 8.4
Pronombre 19 (67.9%) 9 (32.1%) 28 5.0
Adjetivo 8 (44.4%) 10 (55.6%) 18 3.2
Frase nominal 59 (55.8%) 46 (44.2%) 104 18.7
Verbo 22 (61.1%) 14 (38.9%) 36 6.5
Interjección 8 (61.5%) 5 (38.5%) 13 2.3
Total 335 (60.1%) 222 (39.9%) 557 100

Aaron & Torres Cacoullos (2005) analizaron la construcción salirse + de pero al igual que este estudio, no fue un factor significativo. En el presente estudio la preposición de se agrupó con otras preposiciones como en y por, pero al considerar únicamente la construcción morirse + de vemos que 49 de los 105 casos de morirse + preposición se dieron con la preposición de y de éstos, 37 (75%) se dieron con la forma pronominal. Esto nos podría llevar a la idea de que morirse + de se procesa como un solo segmento léxico que tiene una productividad relativamente alta ya que el ítem léxico que le sigue es altamente variable como se observa en los ejemplos (17) y (18).

(17) no lo digo por todos pero he visto más a menudo el caso en México que en Toluca donde como insisto es muy agradable ver a los chicos que están muriéndose de ganas de aprender y por lo tanto trabajan talachean hacen su tarea se puede decir y eso me da mucho gusto (PRESEEA Cd. de México, 17)
(18) pues es que yo por lo antes no fumaba hasta que una vez me dijeron pues como quiera te vas a morir de cáncer entonces decidí fumar (PRESEEA Monterrey, 16)

Al analizar aún más detalladamente los datos de morirse + de, se puede observar que hay expresiones fijas como morirse de hambre (ejemplo 19) que son invariables, aparecen siempre con la forma pronominal (14/14) lo cual corrobora lo propuesto por de Baere (1989) y Contreras (2004) quienes establecen que morirse aparece invariablemente con el se en expresiones convencionalizadas que se derivan del uso (Bybee y Torres Cacoullos 2008).

(19) entonces el gobierno federal no le da a los campesinos facilidades para que siembre su cosecha se muere de hambre estamos en una pobreza extrema (PRESEEA Monterrey, 67)

Lo mismo se puede observar en expresiones como morirse de risa y morirse de ganas, en donde el 100% de los casos (4/4 para las dos construcciones) aparecen con la forma pronominal.

Se podría argumentar que en morirse de existe una interacción entre el uso figurado de este verbo y su estatus como construcción,6 puesto que una gran cantidad de usos en sentido figurado ocurren este contexto (por ejemplo, morirse de hambre/de risa/de amor/de celos, entre muchos otros). Esta observación es parcialmente válida dado que, de los 49 casos, casi un cincuenta por ciento (24/49) aparecen con un sentido figurado y estos 24 casos corresponden a un 47% (24/51) de todos los usos en sentido figurado. (En el ejemplo (20) se ilustra un uso en sentido figurado en otro contexto lingüístico). No obstante, los otros 25/49 casos de morirse de aparecen con un uso literal (por ejemplo, murió de cáncer, de tuberculosis, de 45 años, entre otros) como se observa en el ejemplo (21).

(20) ah no sí no me muero, no sí chillo, pero no o sea ver dos mesas solas entre veintisiete mesas se divirtieron como/ ha habido muy buenos comentarios de toda la fiesta (PRESEEA Ciudad de México, 6)
(21) Sí bueno no muy joven pero sí tiene sí se murió de cuarenta y cinco año (PRESEEA Ciudad de México, 49)

Aunque la relación entre morirse de y los usos en sentido figurado es muy fuerte, esta correspondencia solamente explicaría un 50% de los datos. Es por esto que se propone que no es la interacción entre esta construcción y su uso en contextos de sentido figurado, sino que es la construcción en sí la que afecta la presencia o ausencia del pronombre. Otro caso que podría dar evidencia de que hay un efecto de frecuencia es, como se mencionó anteriormente, la presencia casi invariable del se (35/37) en la construcción de morirse + otro pronombre, lo cual corrobora lo propuesto por de Baere (1989).

Aunque el factor frecuencia del contexto lingüístico no haya resultado significativo, se puede observar que hay construcciones fijas como morirse de hambre que podrían dar evidencia de que en algunos casos la coocurrencia de ciertas construcciones lingüísticas condiciona el uso de morirse. Un análisis más detallado y cualitativo de los datos podría indicar un efecto más revelador que tiene la frecuencia en la realización de las formas pronominales y no pronominales.

El presente análisis forma parte de la creciente línea de estudios variacionistas que buscan dar evidencia empírica de los factores descriptivos que condicionan el uso del se en verbos variables como morirse. Dichos análisis son multifactoriales e interdisciplinarios ya que toman en cuenta elementos de la pragmática, la morfosintaxis, la semántica y, de manera relativamente reciente, de factores de uso (por ejemplo, la frecuencia). Integrar diferentes ramas de la lingüística nos permite llegar a conclusiones explicativas y así tener un entendimiento más amplio de este fenómeno y sus consecuencias en el sistema lingüístico. En cuanto al caso específico de morirse, podemos observar que comparte rasgos con otros verbos similares (por ejemplo, hay contextos lingüísticos específicos en los que ocurre), aunque este tiene características que lo separa de los demás (p.ej., la forma no marcada es la pronominal). Por último, se aporta al conocimiento de la voz media ya que en idiomas como el español, donde la marcación se comparte con otros fenómenos (por ejemplo, reflexivos, recíprocos), es difícil determinar los rasgos distintivos que la caracterizan.

6. Conclusión

El presente estudio examinó las variables lingüísticas y extralingüísticas que condicionan el uso de la forma pronominal del verbo morirse en México, específicamente en hablantes de la ciudad de Monterrey y de la Ciudad de México. Primero, y debido a la distribución de los datos, se concluye que la forma pronominal es la forma no marcada lo cual va en contra de lo previamente establecido para otros verbos pronominales variables como salirse (Aaron 2003, Aaron y Torres Cacoullos 2005). Se propusieron una serie de variables lingüísticas: morfosintácticas, semánticas, pragmáticas y extralingüísticas de las cuales se hicieron dos análisis separados, uno que incluía únicamente las variables lingüísticas y uno que incluía únicamente las sociales. Esta decisión fue tomada dado que los dos tipos de variables son de diferente naturaleza y se comportan de manera diferente (Tagliamonte, 2012). Observamos que la variable morfosintáctica presencia de un dativo fue la que mayor efecto tuvo en la realización pronominal de morirse. No obstante, son las variables semánticas, pragmáticas y sociales las que conllevan un mayor valor explicativo. Específicamente, se documenta que la presencia de otro pronombre fue el factor más significativo lo cual está en consonancia con lo previamente establecido por de Baere (1989), Aaron y Torres Cacoullos (2005) y Torres Cacoullos y Scwhenter (2008). Asimismo, se establece que los referentes nulos y la alta topicalidad del referente condicionan el uso del se en morirse lo cual indica un mayor involucramiento del hablante en el discurso. Es decir, si el referente es el tema del discurso aumentará la posibilidad de que se realice con el se. Asimismo, el uso de morirse en sentido figurado y una muerte natural favorecen el uso de la forma pronominal. Por último, la significatividad de los referentes genéricos y de la muerte natural/indeterminada se atribuyen a un distanciamiento emocional del evento. En cuanto a las variables extralingüísticas, el nivel de escolaridad medio y los jóvenes y adultos de mediana edad favorecen la pronominalización, a lo que se le atribuye el comienzo de un posible cambio en progreso. También, se analizaron algunos casos en los que morirse aparece invariablemente en construcciones fijas lo cual alumbra la posibilidad de que, por lo menos en dichos casos, el uso del se se ha incorporado a la unidad léxica y se analiza como un solo constituyente.

Estudios futuros podrían tomar en cuenta diferentes dialectos, tanto de México como de Latinoamérica, con el propósito de establecer la existencia de posibles variaciones regionales. Otra posibilidad sería tomar en cuenta otros verbos de la misma naturaleza, como vomitarse, aparecerse, esperarse, entre otros, con el fin de determinar si se comportan de la misma manera. Por último, un análisis más detallado del efecto que tiene la frecuencia en la realización de la forma pronominal del verbo morirse nos daría un mejor entendimiento de los factores que condicionan el uso pronominal.





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Notas al pie:

1.

fn1 En la Hipótesis de la Transitividad de Hopper & Thompson (1980) se propone que la individuación de un referente es gradual. Los rasgos de un sustantivo individuado son: nombre propio, humano/animado, concreto, singular, contable, referencial y definido. Entre más rasgos tenga un referente, más individuado será. Por ejemplo, un referente referencial y animado será más individuado que uno referencial pero no animado. Por otra parte, la presencia del clítico no implica la presencia de todos estos rasgos (puntualidad, telicidad e individuación), sino que puede implicar solamente una o las tres.

2.

fn2Los números decimales entre paréntesis indican el peso probabilístico del análisis estadístico.

3.

fn3Todos los ejemplos de este párrafo se tomaron de la página 100 de Contreras (2004)

4.

fn4La autora está consciente de que el término ‘blanqueamiento semántico’ es problemático ya que no necesariamente hay una pérdida de significado, sino que se ganan otros significados como lo indican autoras como Traugott (1982) y Sweetser (1990). Sin embargo, usaré este término para seguir lo propuesto por Bybee & Thompson (1999), ya que, en el caso de algunas construcciones con morirse, que aparecen invariablemente con la forma pronominal, no se encuentra un uso ni pragmático ni semántico, lo cual no quiere decir que su uso no se haya originado en ciertos contextos semánticos o pragmáticos. Asimismo, esto no quiere decir que en todos los casos en los que aparece la forma pronominal haya un caso de blanqueamiento semántico, solamente es el caso para algunas construcciones.

5.

fn5Agradezco esta observación a los oportunos comentarios de uno de los dictaminadores anónimos, que me permitió percatarme de esta relación con los resultados de otros verbos similares.

6.

fn6Agradezco la observación de uno de los dictaminadores anónimos, la cual me alertó sobre la posibilidad de la existencia de una interacción entre la construcción morirse de y su uso en sentido figurado. Este comentario permite contrastar dos interpretaciones distintas sobre el estatus de ciertas construcciones. En efecto, y como indica el dictaminador, esta interacción existe en la mitad de los casos, sin embargo, el concepto de que es la construcción en sí (sin importar su uso literal o figurado) la que tiene un efecto sobre la pronominalización del verbo tendría un mayor valor explicativo.

fn7Cómo citar: Merino Hernández, Laura Margarita. 2019. Condicionamiento pragmático y semántico del marcador de voz media se en el verbo morirse. Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México 6(1). e81. DOI:10.24201/clecm.v6i1.81


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Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México, Año 6, Número 1, 2019. Esta es una publicación continua electrónica de difusión gratuita editada por El Colegio de México, Entronque Picacho–Ajusco 20, Fuentes del Pedregal, Tlalpan. CP 10740, Ciudad de México. Contacto: cuadernosdelinguistica@colmex.mx. Editores responsables: Julia Pozas Loyo y Violeta Vázquez Rojas Maldonado. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo núm. 04–2013–091813014400–203; ISSN 2007–736X, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Composición tipográfica: El Atril Tipográfico, S.A. de C.V. Diseño web: Periferia Taller GráficoCamino al Ajusco 20, Pedregal de Santa Teresa, Tlalpan. CP 10740, Ciudad de México. Última modificación: 28 de febrero de 2019.

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